
Santo Domingo- Ramfis Domínguez Trujillo, nieto del dictador Rafael Leónidas Trujillo, aseguró que los responsables del ajusticiamiento de su abuelo no actuaron por ideales patrióticos, sino por motivaciones personales y deseos de venganza.
Durante una entrevista reciente, Domínguez Trujillo dijo que documentos desclasificados de la CIA y el FBI revelan que los autores del magnicidio de 1961 tenían vínculos con intereses extranjeros y actuaron movidos por ambiciones particulares, lo que —según afirmó— desmonta la narrativa histórica que los presenta como héroes nacionales.
Entre sus señalamientos más controversiales, acusó al general Antonio Imbert Barrera, uno de los ajusticiadores, de haber sido el autor intelectual del asesinato de las hermanas Mirabal, a pesar de que hasta el momento no existen pruebas oficiales que lo vinculen directamente con ese crimen. Indicó que la acusación se sustenta en testimonios e informaciones que, a su juicio, ameritan una revisión histórica.
Domínguez Trujillo también denunció que la fortuna de su abuelo, que según él estaba destinada a una fundación para beneficiar al pueblo dominicano, fue desmantelada tras su muerte y apropiada de forma irregular por sectores ligados al poder.
El dirigente político, quien lidera el partido Esperanza Democrática, abogó por una evaluación más imparcial del régimen trujillista, argumentando que «no todo fue negativo» durante esa época. Al mismo tiempo, reiteró que no busca justificar la dictadura, pero sí reivindicar lo que considera fueron aportes positivos.
Sobre la situación actual en la frontera con Haití, expresó preocupación por lo que califica como una crisis migratoria, y respaldó la marcha organizada por la Antigua Orden en protesta contra la inmigración ilegal. También propuso una política de deportaciones masivas de ciudadanos haitianos en condición irregular.




