
Montevideo -José “Pepe” Mujica, el exguerrillero tupamaro que gobernó Uruguay entre 2010 y 2015 y se convirtió en una figura emblemática de la izquierda latinoamericana por su estilo de vida austero y su discurso anticonsumista, falleció este martes a los 89 años, según confirmó el presidente Yamandú Orsi.
“Con profundo dolor comunicamos que falleció nuestro compañero Pepe Mujica. Presidente, militante, referente y conductor. Te vamos a extrañar mucho, viejo querido”, escribió Orsi en su cuenta oficial de la red X (antes Twitter).
Apodado por la prensa internacional como “el presidente más pobre del mundo”, Mujica fue diagnosticado en mayo de 2024 con un cáncer de esófago. En los meses siguientes se sometió a radioterapia, una gastrostomía y la colocación de un stent para facilitar la alimentación, pero en diciembre anunció que no continuaría con los tratamientos debido a la extensión de la enfermedad y a su delicado estado de salud. En los últimos días su condición había empeorado notablemente.
Nacido el 20 de mayo de 1935, Mujica integró la guerrilla urbana Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros durante los años 60 y 70. Pasó más de una década preso durante la dictadura militar (1973–1985), la mayor parte del tiempo en condiciones de aislamiento extremo. Tras su liberación, participó activamente en la vida política democrática como diputado, senador y, finalmente, presidente.
Fue electo en 2009 como candidato del Frente Amplio, coalición de izquierda que lideró durante décadas. Su estilo directo, su prédica a favor de la sobriedad y su rechazo a los lujos lo convirtieron en una figura reconocida a nivel mundial. Durante su presidencia impulsó leyes progresistas como la regulación del mercado de marihuana, el matrimonio igualitario y la legalización del aborto.
Mujica se retiró del Senado en octubre de 2020, aunque continuó activo en la política interna del Frente Amplio. En 2024, acompañó la campaña presidencial de Yamandú Orsi, quien resultó electo y asumió el 1 de marzo de 2025.
Su muerte marca el fin de una era para la izquierda uruguaya y regional, que lo vio como un símbolo de coherencia ética y política.
Fuente: Listin Diario




