
GAZA (AP) — Las autoridades de la Franja de Gaza, administradas por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), denunciaron este lunes que al menos 326 personas han muerto y más de 300 mujeres han sufrido abortos espontáneos como consecuencia directa de la escasez de alimentos, medicinas y suministros esenciales en el enclave palestino, bloqueado por Israel desde el pasado 2 de marzo.
En un comunicado difundido a través de su canal oficial en Telegram, la oficina de prensa de las autoridades gazatíes aseguró que la “política de hambruna impuesta por la ocupación israelí” ha desencadenado una catástrofe humanitaria sin precedentes, afectando principalmente a personas de edad avanzada, pacientes renales y mujeres embarazadas.
El informe detalla que 58 personas fallecieron por desnutrición, mientras que otras 242 murieron por la falta combinada de alimentos y medicamentos. Además, 26 pacientes renales perdieron la vida debido a la falta de nutrición y tratamiento adecuado. En relación con los abortos, se indicó que se deben a la ausencia de nutrientes esenciales para llevar un embarazo a término.
A esta situación crítica se suma el colapso del sistema sanitario. Las autoridades denunciaron que “numerosas campañas de donación de sangre han fracasado” debido a la debilidad física generalizada entre los ciudadanos, lo que complica aún más la atención de miles de heridos que requieren cirugías urgentes, en medio de una grave escasez de unidades de sangre.
“El agravamiento de esta catástrofe humanitaria constituye un crimen claro que equivale a genocidio”, señala el comunicado, el cual responsabiliza directamente al gobierno israelí por mantener cerrados todos los pasos fronterizos de Gaza durante más de 80 días consecutivos. También acusa a Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Francia de “complicidad, silencio y apoyo directo” a estas acciones.
Las autoridades locales exigen la entrada inmediata de al menos 500 camiones de ayuda humanitaria y 50 camiones de combustible diarios, para sostener la operatividad de hospitales e infraestructuras básicas.
Finalmente, el gobierno gazatí instó a la comunidad internacional y al Tribunal Penal Internacional (TPI) a intervenir con urgencia, a fin de abrir los cruces, permitir la entrada de suministros esenciales y procesar a los responsables israelíes “como criminales de guerra” por violaciones que, aseguran, “exceden todo límite de humanidad”.
Israel no respondió de inmediato a las acusaciones. El país ha mantenido restricciones estrictas al ingreso de bienes y servicios a Gaza desde el inicio del conflicto armado, argumentando motivos de seguridad nacional, en medio de una guerra que ya ha dejado miles de muertos y desplazados.
Fuente: Listin Diario




