
De: Pronems Publicitaria
San Francisco de Macorís — El reconocido humorista y ventrílocuo dominicano Liondy Ozoria aseguró que su trayectoria artística ha sido el resultado de un proceso gradual y necesario, destacando que el éxito no llegó de forma inmediata y eso, en su caso, fue una bendición.
Durante una conversación en el espacio Face to Face de PronemsTV, Ozoria reflexionó sobre cómo su formación personal y las limitaciones de su entorno moldearon su carácter. “Dios me dio las cosas en su debido tiempo y poco a poco. Si yo hubiese tenido fama y dinero desde el principio, quizás hubiese sido un talento efímero”, expresó el artista, quien construyó su carrera desde la humildad y con un fuerte compromiso con su vocación.
Liondy, quien dio sus primeros pasos en el ámbito laboral como conserje, admitió que muchas veces ha pensado en lo diferente que hubiese sido su trayectoria si las redes sociales y las plataformas digitales hubieran estado tan desarrolladas en sus inicios. Sin embargo, afirmó que no cambiaría el camino recorrido: “Por la inmadurez de ese entonces, con todo de golpe, tal vez no hubiese sabido manejarlo”.
Al referirse a sus metas personales, relató con sinceridad que uno de sus mayores anhelos era sacar a sus padres del barrio donde residían. Pese a sus esfuerzos, ellos siempre prefirieron quedarse en su comunidad, y solo un incendio que redujo su vivienda a cenizas provocó el cambio.
“Ellos nunca quisieron mudarse, y cuando ocurrió el incendio, me pidieron algo cerca del mismo lugar”, comentó.
Lejos del lujo, Ozoria asegura llevar una vida sencilla. Usa un reloj descargado “solo por tenerlo puesto”, una cadena de plata con el símbolo del autismo en honor a su hijo, y viste sin preocuparse por marcas.
“Yo no soy ambicioso con la ropa. Me pongo lo que sea”, dijo entre risas.
Hoy, Liondy Ozoria se mantiene vigente en la escena artística dominicana, llevando su humor y talento a diferentes escenarios del país. Su historia es reflejo de perseverancia, gratitud y una visión clara de lo que realmente importa.
Redacción: Madelin Taveras




