
Deseosa de vivir en un espacio más acogedor que fuera más allá de una habitación en un residencial cerrado, Mary Polanco se dio a la tarea de buscar un apartamento más grande en el mismo sector en el que ya residía, el kilómetro 14 de la autopista Duarte.
Finalmente, logró mudarse hace dos meses, tras un año y medio de búsqueda meticulosa que se ajustara a su presupuesto: pasó de pagar 7,700 a 13,000 pesos en su nuevo domicilio, que sigue siendo pequeño para lo que esperaba: «Hubo momentos que, cansada de buscar, me tomaba un descanso», asegura Polanco.
Vivir alquilado en las áreas urbanizadas del Gran Santo Domingo se torna cada vez más cuesta arriba para muchos.
Aunque el Índice de Precios al Consumidor –un indicador que mide la variación de los precios de un conjunto de bienes y servicios– fluctúa con un alza de apenas 2.86 % en el alquiler entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025, gremios del sector, como la Asociación de Agentes y Empresas Inmobiliarias (AEI), observan incrementos que van desde un 10 % hasta un 25 % en el último año.
Los mayores aumentos se observan en sectores como Piantini, Naco, Evaristo Morales, Serrallés y otras zonas céntricas del Distrito Nacional, aseguró su presidente, Alberto Bogaert.
Agregó que en otras demarcaciones, como es el caso de la zona oriental, «hay que desplazarse prácticamente a las afueras de la ciudad (Santo Domingo Este)» para encontrar precios asequibles, los cuales varían dependiendo la edificación, las características, el tiempo de construido, el metraje o el número de habitaciones, entre otros aspectos.
Factores que inciden
Tanto la AEI como la Asociación Dominicana de Constructores y Promotores de la Vivienda (Acoprovi) coinciden en que las rentas subieron en un contexto de alzas en los costos de construcción y de los terrenos, tasas de interés que han encarecido el financiamiento de los proyectos inmobiliarios y mayor dolarización de las propiedades, fundamentalmente.
«Los aumentos de los alquileres han absorbido, tanto el aumento de los costos de construcción, como la presión de una mayor preferencia por vivir cerca de los centros de trabajo y de servicios», manifestó la presidenta de Acoprovi, Annerys Meléndez.
Los datos del IPC del grupo vivienda reflejan alzas en componentes que, inciden en que suba el alquiler.
Entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025, la reparación de puertas registró el mayor incremento del IPC, con 9.48 %, seguida de los servicios de mantenimiento, que aumentaron 6.42 %, y de los gastos comunes en copropiedad, con un alza de 6.08 %, según cifras del Banco Central de la República Dominicana (BCRD).
A esto se suma un bajo desempeño del sector construcción, que tuvo una caída de -2.5 % de su actividad económica a octubre de este año, según la entidad monetaria.
«Cuando la demanda de alquiler crece más rápido que la oferta disponible, los precios tienden a ajustarse al alza», indicó Meléndez.
El economista Haivanjoe Ng Cortiñas asegura que la construcción de viviendas se redujo en un 12 % en este año, lo que muestra «una pérdida significativa de dinamismo del sector», en momentos en los que las tasas para los préstamos hipotecarios estuvieron cercanas al 13 %, lo que eleva el costo de las cuotas mensuales y restringe el acceso al crédito.
Alzas que desplazan
Esto lleva a muchos a trasladarse de lugares que ya les son familiares a sectores en los que los servicios básicos o la seguridad pueden verse comprometidos.
En su búsqueda, Polanco notaba dos tipos de ofertas: apartamentos de construcciones más antiguas, buena distribución y varias habitaciones por hasta 30,000 pesos –algo insostenible con su salario de 50,000 pesos– y ofertas de apartamentos de una habitación sobre los 12,000 pesos –mal construidos, con servicios «nefastos» y sin un mantenimiento claro, tanto en el kilómetro 14, como en Pantoja, otro sector que ponderó.
«El precio se ha disparado bastante. Cuando empecé a vivir sola, yo pagaba entre 5,000 y 6,000 pesos de alquiler en el 2019. Ya ahora para conseguir un apartamento de una habitación, quieren cobrarte 10,000 pesos, aunque estén mal construidos, con mala distribución, con nefastos servicios y sin un mantenimiento claro», deploró.
Francelys Veras decidió mudarse con su pareja por primera vez, y tardó cinco meses buscando un lugar. «Quería vivir en Los Ríos, sector que me vio crecer, pero las casas son caras para lo que ofrecen», explicó la joven, quien se mudó a Cristo Rey, en febrero, en una vivienda de dos habitaciones por la que paga 12,000 pesos.
En Los Jardines del Norte, un apartamento de apenas una habitación oscila entre los 18,000 y los 22,000 pesos, asegura Mateo Herrera, quien actualmente reside en una habitación monoambiente hecha para estudiantes, por la que paga 10,000.
Con este mismo presupuesto se accede a viviendas más amplias, pero en sectores más retirados. En zonas como Villa Mella o próximas a la avenida Jacobo Majluta, los alquileres de apartamentos de tres habitaciones oscilan entre los 12,000 y 20,000 pesos.
En Los Alcarrizos, los apartamentos de dos habitaciones rondan entre 8,000 y 13,500 pesos, mientras que en Santo Domingo Este, dependiendo el sector, apartamentos de dos y tres habitaciones entre 15,000 y 16,000 pesos, según anuncios en portales web como Marketplace.
De acuerdo a la AEI, existe una alta oferta de apartamentos amueblados de una habitación, pero la demanda mayor está en aquellos de dos y tres habitaciones, con o sin muebles.
Fuente: Diario Libre




