
San Francisco de Macorís. En una entrevista realizada en el programa El Toque del Mediodía este jueves 21 de mayo, el exviceministro de Suelos y Aguas del Ministerio de Medio Ambiente, Fulvio Ureña Acosta, explicó las causas científicas y ambientales detrás de la proliferación de microorganismos que han provocado la coloración verdosa en las aguas de la presa de Hatillo, asegurando que el fenómeno está directamente relacionado con la contaminación de los afluentes, el arrastre de sedimentos y el manejo inadecuado de las cuencas hidrográficas.
Durante la entrevista, Ureña sostuvo que la presa de Hatillo posee aproximadamente 22 kilómetros cuadrados de lago y almacena cerca de 400 millones de metros cúbicos de agua cuando alcanza su cota máxima.
Indicó que el embalse depende de múltiples afluentes del río Yuna, cuenca que representa cerca del 11 % del territorio nacional, abarcando unos 5,500 kilómetros cuadrados.
“El problema principal es que en gran parte de las cuencas aguas arriba existen asentamientos humanos que descargan aguas residuales sin tratamiento, además de una agricultura intensiva que elimina la cobertura vegetal y provoca graves procesos de erosión”, explicó.
El especialista señaló que fenómenos climáticos extremos registrados en zonas montañosas como Tireo han acelerado el arrastre de suelo fértil hacia la presa.
“En algunos eventos de lluvia se han perdido hasta 1,200 toneladas de suelo fértil por hectárea, cargadas de nitrógeno y fósforo, nutrientes que favorecen la proliferación de la microcystis”, afirmó.
Ureña aclaró que la coloración verde observada en la presa es causada por la presencia de cianobacterias del género microcystis, organismos microscópicos que se desarrollan rápidamente cuando existen altas temperaturas, radiación solar, abundantes nutrientes y poco movimiento del agua.
“Cuando las temperaturas superan los 20 grados y el viento disminuye, estas bacterias se multiplican de manera exponencial en cuestión de horas”, explicó.
Asimismo, advirtió que la muerte de peces registrada en algunas zonas del embalse no ocurre directamente por la microalga, sino por la disminución del oxígeno en el agua durante el proceso de descomposición.
“Cuando el oxígeno baja de 3 miligramos por litro, la mayoría de las especies no logra sobrevivir”, detalló.
El exviceministro afirmó que el fenómeno es cíclico y puede repetirse mientras no se implementen medidas estructurales para recuperar las cuencas altas y reducir la contaminación.
Entre las soluciones propuestas mencionó la transformación del modelo agrícola intensivo, la implementación de sistemas de conservación de suelos, curvas de nivel, zanjas de infiltración y reservorios de retención de sedimentos.
También sugirió fortalecer la coordinación entre el Ministerio de Agricultura, el Ministerio de Medio Ambiente y el INDRHI para desarrollar prácticas productivas sostenibles.
“Necesitamos cambiar el patrón de cultivo en las montañas. La vida útil de la presa se reduce cuando continúa acumulando sedimentos”, expresó.
Ureña destacó además la importancia de recuperar especies filtradoras como la jaiba de río y promover el cultivo de almejas de agua dulce dentro del embalse, debido a su capacidad natural para limpiar grandes volúmenes de agua.
Durante la entrevista también participó el comunicador Alex Mix, de Cotuí, quien aseguró que la presa de Hatillo ha comenzado a recuperar su color natural en aproximadamente un 80 a 90 %, atribuyendo la mejoría a las lluvias recientes y al aumento del caudal.
Sin embargo, Ureña reiteró que las bacterias permanecen latentes en el fondo del embalse y podrían reaparecer cuando vuelvan las condiciones climáticas favorables.
“Las microalgas siguen ahí. Cuando encuentren nuevamente calor, nutrientes y poca circulación del agua, volverán a activarse”, concluyó.



