
San Francisco de Macoris: La psiquiatra Milagros Sierra consideró que las evaluaciones psicológicas deberían formar parte de los protocolos previos a cualquier cirugía estética, debido al impacto emocional, mental y físico que estos procedimientos pueden generar en los pacientes.
Durante una intervención pública, la especialista explicó que una de las principales razones por las que algunas personas no quedan satisfechas después de una cirugía no está relacionada con el resultado médico del procedimiento, sino con expectativas irreales o motivaciones inadecuadas que no fueron identificadas antes de entrar al quirófano.
“Una de las cosas que debería ser de rigor es que antes de una persona entrar a un quirófano a hacerse una remodelación corporal se evalúen aspectos tan importantes como cuál es su motivación para realizarse la cirugía y cuáles son las expectativas que tiene sobre lo que este procedimiento aportará a su vida”, afirmó.
Sierra señaló que muchas personas toman la decisión de operarse impulsadas por factores externos, como la presión social, problemas de autoestima, comentarios recibidos durante la infancia, relaciones de pareja o situaciones emocionales recientes, elementos que pueden influir negativamente en la percepción de los resultados obtenidos.
La especialista explicó que la autoestima está estrechamente vinculada a la autoimagen y al autoconcepto, por lo que una intervención quirúrgica no necesariamente resolverá conflictos emocionales o traumas psicológicos acumulados durante años.
“Hay personas que llegan al quirófano por situaciones equivocadas. El cambio físico no siempre compensa experiencias traumáticas relacionadas con la imagen corporal que permanecen presentes en la mente del paciente”, indicó.
Asimismo, advirtió que trastornos como ansiedad, depresión o alteraciones del sueño deben ser detectados y tratados antes de cualquier procedimiento, ya que una cirugía puede intensificar estas condiciones y dificultar tanto el proceso quirúrgico como la recuperación posterior.
“Preferiblemente estas situaciones deben corregirse antes de la cirugía para que el paciente tenga una mejor capacidad de respuesta durante y después del procedimiento”, sostuvo.
La psiquiatra también destacó que la preparación emocional es tan importante como las evaluaciones médicas tradicionales, debido a que los pacientes deben comprender con claridad las limitaciones del procedimiento, el proceso de recuperación, el dolor postoperatorio y los cambios físicos que experimentarán tras la intervención.
Según explicó, una adecuada orientación psicológica permite que la persona tome decisiones más conscientes, tenga expectativas realistas y afronte el proceso con mayor estabilidad emocional.
Para Sierra, el abordaje ideal de una cirugía estética debe ser multidisciplinario e incluir especialistas en salud mental, nutrición, recuperación postoperatoria y cirugía plástica, con el objetivo de garantizar mejores resultados y una experiencia más segura para el paciente.
“La finalidad de una cirugía es que la persona se sienta bien con el resultado obtenido, pero para lograrlo debe existir una preparación integral que vaya más allá del procedimiento quirúrgico”, concluyó.




