
Por: Ricky Noboa
Al margen de los que entienden que el manejo de la industria del Béisbol en la RD protege a los prospectos menores de edad y niegan su estimulación hacia el dopaje en su desarrollo, afectando también a la mayoría en su nivel educativo con entrenamientos para sacar el mejor provecho de un potencial contrato en dólares; aplicando un sistema de consecuencias podemos defender con responsabilidad los verdaderos intereses de una industria en manos de extranjeros, que dejan los perjuicios y secuelas de nuestros menores solo a la responsabilidad del Estado en reinsertarlos útiles a la sociedad dominicana, de no poder mantenerse en el béisbol organizado de los EU. La Ley del Deporte debe orientar a las familias de los prospectos menores en la prevención frente al dopaje y su inducción en perjuicio de su salud, educación y futuro productivo en la sociedad.
Debemos reunir a profesionales del Derecho, la Medicina y Técnicos del Consejo Nacional de Drogas, para que ofrezcan sus servicios a los menores prospectos, amenazados en su salud física y mental. El Estado debe protegerlos legalmente, educacionalmente, física y mentalmente. Nuestros Congresistas deben crear un régimen de consecuencias con las penalidades correspondientes para evitar el dopaje y la deserción escolar, inadmisible en un Estado que reivindica con el 4% de inversión del PIB las aspiraciones de toda una sociedad, en llegar mediante la educación a un puerto seguro en el desarrollo de sus ciudadanos. Se hace urgente la Ley del Deporte y su peso en la aplicación del antidopaje. Tomemos de una vez y por toda la dirección de la industria del béisbol dominicano.




