
Por Ricky Noboa
Luchar por la honradez es el sagrado compromiso de los dominicanos para así resolver los graves problemas que aquejan a nuestra nación, cuantificando los daños y transparentando la inconducta en la dirección del Estado. La gran crisis que nos afecta es la ausencia de los principios básicos de la legalidad y las buenas costumbres. La pérdida del pudor es el resultado de la falsía de las intimidades. El irrespeto a la ley es parte de un proceso que se repite, al no afrontar males crónicos por la desigualdad de oportunidades de los ciudadanos que deben percibir el mínimo de los inalienables derechos humanos. En esa lucha emerge la necesidad de que la justicia cumpla con el objetivo de no apañar inmunidades a personas que independientemente de su estatus político, económico o social; actúen en detrimento de los ciudadanos. Estamos en una coyuntura donde la responsabilidad es de todos, desde el más encumbrado de los dominicanos, hasta el más humilde ciudadano, que necesitan de la seguridad y la tranquilidad para vivir real y efectivamente en un sistema de respeto mutuo. Como proclamó Einstein que de las grandes crisis salen las grandes soluciones, debemos combatir la impunidad reinante en detrimento de los intereses de las mayorías. El liderazgo debe cambiar, ir a sus orígenes, buscar las soluciones y suplir las necesidades, preservando así los recursos de los intereses patrimoniales, aplicando el sagrado deber de cumplir y hacer cumplir las leyes sin injusticias ni privilegios; una lucha basada en la honradez, porque la vanidad es ciega y se nutre de la injusticia.




